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viernes, 21 de octubre de 2011

"LA VISITA DE MI MADRE"

Eran las 9.00 a.m. Tocaron la puerta. Fui corriendo a abrir. Y era mi linda madre que venía de Piura a visitarme, acompañada de mi sobrina. Me emocioné tanto que lloré como una niña y la abracé muy fuerte. La volvía a ver después de ocho meses. Mi esposo y mi hijita mayor, habian preparado tan linda sorpresa y yo...no tenía palabras. Simplemente me sentía felíz y mi único deseo era abrazarla y hacer que se divierta al máximo. Me apresuré a preparar desayuno y en el transcurso, hablábamos de todo un poquito. Después, pasamos a la mesa y mientras tomábamos cafecito, seguíamos con la amena conversación. Parecía que no terminaríamos nunca de charlar. Luego las llevamos al hotel, para que recuperen energías del cansancio del viaje y más tarde llevarlas a pasear y disfrutar de esta hermosa ciudad de Tarapoto. Me preguntó por mis hijos y le dije que ellos estaban en el colegio. No veía la hora de que llegaran y cuando ello sucedió, todos se avalancharon hacia ella y en un emocionante abrazo, le dijeron lo mucho que la extrañaban. Y las lágrimas me traicionaron otra vez. En la nochecita la llevé a probar el riquísimo tacacho con cecina y quedó encantada. Le gustó mucho y a mi sobrina le fascinó. Por ratos la sentía triste, pero ella me decía que no pasaba nada. Sin embargo, también soy madre y pensé, que estaría extrañando a nuestros hermanos y si por ella fuera, estuviéramos todos juntos a su lado, como cuando éramos pequeños y ella nos cuidaba. Me imaginé a mi madre, en la etapa de la INFANCIA. La llevé a conocer todos los rinconcitos habidos y por haber y ella, siempre con mi sobrina, totalmente maravilladas con la exuberante belleza de nuestra selva peruana. Y HOY...después de disfrutar tanto, llegó el día de la partida. Hice todo lo posible para que no me viera llorar. Recogí a mi madre y a mi sobrina, del hotel y enrumbamos destino al paradero. Bajamos el equipaje. Mi esposo y yo íbamos en silencio. Entramos a la agencia y nos sentamos. Ella me miró llorando y yo, creyéndome fuerte, no me pude contener y nos fundimos en un fuerte y tierno abrazo. Me dijo: -¡GRACIAS HIJITA POR TODOS LOS LINDOS MOMENTOS COMPARTIDOS!. Y luego dirigiéndose a mi esposo: -GRACIAS A TÍ DANIEL, POR TAN LINDA SORPRESA Y TAN LINDO VIAJE!-. -LA HE PASADO DE MARAVILLA-. VOLVIÓ A MIRARME Y OTRA VEZ ME DIJO: -¡ TE QUIERO MUCHO, HIJA DE MI CORAZÓN!-. Mi esposo y mi sobrina, observaban la conmovedora escena y disimularon una lágrima fugaz. Llegaron las 12.00 a.m., hora de partir, rumbo a mi PIURA querida. La ayudé a llevar las maletas y subió al omnibús, no sin antes recomendarme a sus nietos. Después me dio un tierno a beso. El omnibús se alejaba más y más y yo no dejaba de levantar mi mano, despidiéndola. En estos momentos en que escribo esta nota...me imagino a mi madre, tocando la puerta...con su hermoso vestido melón...diciéndome al abrirle:  -¡TE AMO, HIJITA DE MI ALMA!. -¡NO TE PREOCUPES!. -¡VOLVERÉ PRONTO!-. Con mucho cariño para todas las mamitas, que estén donde estén, siempre están pensando en sus hijos. Bendiciones para ellas!

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